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jueves, 4 de agosto de 2016

Fosforito (3)


Nuevos cantes inéditos de Fosforito

 




Inéditos en España, claro. Hace unos días, atendiendo a una petición del buen aficionado valenciano Sergio García sobre el título del disco de una seguiriya, también inédita, a la que me referí en otra entrada[1], encuentro por internet, al buscar la correspondiente portada, estos dos cantes. Se encuentran en un cd con recopilaciones realizadas por el etnomusicólogo indio Deben Bhattacharya, quien con sus aparatos de grabación recorrió medio mundo registrando músicas autóctonas en diversos países. En ambos cantes constan como intérpretes “Antonio Fernández”, es decir, Fosforito, y “José Bedmar”, esto es, “Seco hijo” acompañándole.

Evidentemente estos registros se corresponden cronológicamente con los mismos que aparecen en el disco Portrait of Andalusia, cuyos cantes se registraron hacia 1956. Este del que hablamos ahora se titula The Gypsies. Pictures and Music from East and West, publicado en 1966 y recientemente reeditado en cd con el título Music On the Gypsy Route. Además de los cantes aquí comentados, constan otros ya aparecidos en Portrait y una seguiriya, también inédita, del cantaor egabrense, entonces un niño, Julián Córdoba.

En primer lugar, ofrecemos una malagueña del Mellizo (“Si Dios me diera a mí el mando”) rematada con el fandango de Yerbabuena; la primera, por tanto, grabada por Fosforito.






        El otro cante es una soleá (“Los lamentos de un cautivo”), también por Alcalá seguida del cante de La Andonda, como en Portrait, aunque en esta ocasión está rematada con el cante de Joaquín de la Paula 3 (clasificación de Soler)[2]. Ni que decir tiene que en ambos registros se puede apreciar la gran calidad artística de quien al poco tiempo se convertiría en una de las grandes figuras del flamenco. El sello propio inconfundible ya aflora en estas sus primeras grabaciones. Su soleá de Alcalá suena ya personalísima.




       Esperemos que, siguiendo el rastreo de la huella del bueno de Deben Bhattacharya, podamos reunir más grabaciones de Fosforito y de otros cantaores que intervinieron en Portrait of Andalusia y cuya participación nos supo a poco debido a su escasa presencia, como fueron Juan Hierro y El Seco. No sería descartable.



[1]  Fosforito (1): Primera seguiriya grabada por Fosforito
[2] SOLER GUEVARA, L. y SOLER DÍAZ, R. (1992), Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá, Málaga, Fundación Antonio Mairena.



viernes, 8 de julio de 2016

Zánganos de Puente Genil

   “Zánganos”, así, en plural. Realmente, como estilos flamencos, son dos las versiones creadas en la localidad: la de Fosforito y la de Pedro Lavado. El tronco común de ambos cantes es el zángano en su estado folclórico. Parece ser discutible el lugar de origen de la versión popular, pues además del zángano folclórico de Puente Genil, se encuentran otros de semejantes características melódicas dispersos por localidades malagueñas e incluso por la costa granadina.

   El propósito de este artículo, sin embargo, no es intentar dilucidar el origen geográfico del zángano, lo cual sería harto complicado, por no decir imposible. Aquí se trata de presentar el zángano en cuanto estilo flamenco, esto es, creado o recreado por cantaores, algo de lo que sí tenemos una constancia histórica material.

   Hubiera sido mi deseo haber dado con alguna grabación del zángano popular de los años cincuenta llevada a cabo por algún intérprete pontanés, para tratar de ofrecer más coherentemente el salto de la fase folclórica a la fase flamenca dentro de la localidad. No me ha sido posible por ahora. No obstante, para su ilustración bien puede valer una interpretación del cantaor malagueño Juan Villodres, cantando para un grupo de coros y danzas de aquellos años, con acompañamiento de guitarras y bandurrias, bajo el título de “Fandangos de la siega”.



Los zánganos flamencos de Puente Genil

   En mi opinión, referirse al “Zángano de Puente Genil”, en singular, resulta poco preciso. Al día de hoy son dos los estilos de zángano existentes en la localidad, como ya apuntaba arriba. Veamos cada uno de ellos.

Zángano de Fosforito


   Fue el primero que se registró en la discografía, en uno de los EP publicados en 1958, con la guitarra de Alberto Vélez. Comienza el corte con un fandango de Lucena, prosigue con el zángano y lo remata con un verdial. Para desarrollarlo, Fosforito recrea el zángano a partir del primer tercio tomado del fandango de Cayetano Muriel (“Se morirá de seguro”, por ejemplo). Después de esta grabación volvería a grabarse en 1969 y 1971, con la guitarra de Paco de Lucía, pero en ambas nuevas ocasiones como cante autónomo, sin la concurrencia de otros estilos.

   Entre los cantaores que han seguido el zángano de Fosforito se encuentran Pedro Lavado, Curro de Utrera, Manuel Gerena o La Tobala.



Zángano de Pedro Lavado


   Me atrevería a denominarlo como el zángano valiente. Como cantara Chaparro, se trata de un “cante de poder”. Para crear esta versión, Pedro Lavado recurrió al primer tercio de la rondeña (versión transmitida por Almadén, no la de Rafael Romero)[1]. En algunas grabaciones suyas se puede observar cómo hace el primer cante en la versión de Fosforito, que comienza en un tono más bajo, y posteriormente remata el zángano con la suya propia, que se inicia en una tonalidad más alta. Se grabó por primera vez en 1964, para el disco colectivo Café Chinitas, con Melchor de Marchena a la guitarra.

   Entre los cantaores que han registrado el zángano de Pedro Lavado se encuentran Curro Malena, Manuel de Paula, Curro Lucena, Gabriel Moreno, El Chaparro o Pedro Obregón.









________



[1]. Sobre dicha rondeña conviene advertir que previamente había sido grabada en las 78 r.p.m. por el Cojo de Málaga (Fandangos: “A la sandía el color”) y Juan Varea (Fandango nuevo: “Mi alegría se llevó”), aunque este último en una versión maravillosamente personal, como todo lo que interpretaba el gran cantaor castellonense, muy distinta a la del primero. Si me he referido a Almadén, en lugar de al Cojo, es pensando en la posibilidad de que Pedro Lavado no hubiese tenido acceso a la grabación del cantaor malagueño. Debemos tener en cuenta que el primer registro de dicho cante, grabado en torno al año veinte, se ha reeditado una sola vez, en el año 2001, por Sonifolk. Por otro lado, en lo que se refiere a la versión de Almadén en la Antología de Hispavox, sí que tenemos constancia de que Pedro Lavado la tuvo en sus manos al poco tiempo de publicarse en España.

 

domingo, 18 de enero de 2015

La soleá de Córdoba existe


   La idea del título la he tomado prestada de una pegatina adosada a un poste que vi cierto día por las calles de Salamanca, en donde se reivindicaba: “¡Soria existe!”. Y efectivamente ―no es preciso demostrarlo―, la tierra sobre la que tan amargamente lloró el bueno de don Antonio Machado está ahí, aunque tímida y callada, como lo está la soleá de Córdoba, abandonada de propios y extraños e históricamente poco comprendida.

   La falta de reconocimiento hacia la soleá de Córdoba se manifiesta reiteradamente en la bibliografía más recurrente y divulgada del flamenco. Así, en Mundo y formas del cante flamenco (1963), de Ricardo Molina y Antonio Mairena, se cita textualmente:

        “Córdoba cantó por soleares probablemente desde mediados del siglo XIX. No conocemos forma cordobesa autóctona.”

   Por otro lado, en Archivo del cante flamenco (1968), publicado por Vergara, José Manuel Caballero Bonald entiende que

        “Hemos incluido también en este grupo un ejemplo de soleares surgidas un poco al margen de su zona nativa y de su correspondiente pureza creadora. Nos referimos a las de Córdoba, trasplantadas allí a fin de siglo por Ramón el Ollero y adaptadas ya, un poco artificiosamente, al clima flamenco de esa ciudad”.

   Tras esta afirmación la pregunta resulta obligada: ¿Qué estilo de cante que se precie no ha evolucionado artificiosamente? La manipulación artificiosa es peaje ineludible para toda expresión que aspire a concretarse en un estilo, sea en el arte que sea. De lo contrario no habríamos pasado del folclore ni estaríamos hablando de flamenco.

   Por su parte el Diccionario Enciclopédico del Flamenco (1988), de Blas Vega y Ríos Ruiz, en la entrada correspondiente a “Soleá”, afirma en sintonía con las ideas de Ricardo Molina y Antonio Mairena:

         “Las conocidas por soleares de Córdoba, no responden a una forma autóctona, sino que proceden de la versión que hizo el cordobés Onofre, inspirado en una soleá de Ramón El Ollero.”

   Naturalmente tales apreciaciones obedecen a planteamientos esencialistas según los cuales un cante para que sea autóctono, ha de nacer de la nada, como efecto de magia, en un territorio dado. Hay resistencia a comprender la capacidad evolutiva de los estilos en el espacio y en el tiempo. Efectivamente, la soleá de Onofre debe mucho al cante de El Ollero, La Serneta y Paquirri. No se puede negar. Pero el cante de El Ollero, por ejemplo, también habrá surgido de otros estilos que no tendrían por qué ser exclusivamente trianeros, y así sucesivamente de manera indefinida.

   Ni que decir tiene que, dada la “autoridad” dominante de que han gozado ―y todavía gozan― estas obras divulgativas para buena parte de los aficionados, sobre todo la primera, no es de extrañar que yo tuviera que oír hace años a un conferenciante en la peña de La Platería afirmar que la soleá de Córdoba era algo inexistente, reduciendo a ésta, en el mejor de los casos, a un cajón de sastre al que van a parar los más diversos estilos. Y actualmente sigue siendo la opinión más difundida, desde luego.

   Finalmente, en un trabajo de investigación más sosegado, Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá (1992), de Luis Soler Guevara y Ramón Soler Díaz, los autores destacan la gran influencia que tuvieron los cantes de Ramón “El Ollero”, La Serneta y Paquirri “El Guanté” en los cantes de Córdoba, si bien, a diferencia de los anteriores, reconocen en Onofre un papel más mediador en los estilos:

   “Si fueron tres los estilos recreados por el cantaor cordobés o si en ello también estuvo implicado su hijo Ricardo Moreno Mondéjar, Media Oreja (Córdoba, 1865 -1940), no lo sabemos. Lo que no ofrece dudas es que la tradición le asigna al padre la paternidad de los estilos cordobeses”.

   En esta obra los autores asignan tres estilos a Onofre: estilo 1, que sería la soleá larga, y cuyo referente inmediato es Ramón “El Ollero”; estilo 2, soleá corta en tonos medios e influida por La Serneta; y el estilo 3, que es la soleá corta valiente que se sostiene arriba, generalmente para rematar el cante, cuya influencia se debe a Paquirri “El Guanté”. Estos tres estilos se manifiestan sucesivamente en la soleá de Córdoba que graba José Moreno “Onofre”, hijo de Ricardo Moreno “Onofre” (también “Media Oreja”) y nieto de Juanero “El Feo”, el artífice del cante, para el Archivo del Cante Flamenco (1968). 


José Moreno "Onofre"

 



   Estamos de acuerdo en que dichos estilos de soleá de Córdoba referidos por Soler están ahí, pero… en su magnífica publicación no están todos los que son. Hay más estilos y variaciones de cante que iremos desglosando. Vayamos en primer lugar a las distintas variantes de lo que Soler ha dado en llamar “Estilo 1”. Como veremos, es frecuente que cuando el artista interpreta varios estilos de soleá, integra un par de cantes de este estilo; pero, para no incurrir en la redundancia, suele presentar dos versiones, que se distinguen entre ellas por la resolución que se le da a la segunda parte de la letra, bien manteniendo el tono ―o elevándolo ligeramente―, o bien bajando la tonalidad de un modo sensible. O sea, que el estilo 1 se ramifica en distintas variantes dentro de una misma interpretación.

   Del estilo 1, además de la vista anteriormente de Onofre, tenemos a continuación estas dos versiones de Pedro Lavado, quien manifiesta en la introducción seguir a Navajitas, cantaor cordobés no profesional coetáneo de José Onofre. Corresponden a un mismo registro interpretado para la RCA, con Melchor de Marchena.





 

    Igualmente tienen una resolución distinta del estilo 1 las variantes aportadas por Fosforito en A mi tierra, Córdoba (1982):

 


 

   Observamos que estas versiones vienen a ser idénticas en los primeros tercios, que siguen el esquema melódico de Ramón “El Ollero”. Pero conviene añadir, sin embargo, otras versiones que en lugar de seguir al cantaor trianero, toman como referente la soleá de La Andonda 1 (clasificación de Soler). Como ejemplo, tenemos esta interpretación de Pepe Lora, que remata la letra con unos tercios bajos.


Pepe Lora

 



   Pasamos ahora a la soleá corta de Córdoba (Estilo 2, deudor de La Serneta) en sus distintas versiones. Muy próxima a la versión de Onofre, se encuentra la interpretada por Pepe Lora:


 


    La versión personal de Luis de Córdoba, que como bien me señala Ramón Soler, coincide en su arranque con el estilo de Yllanda ("Se lo pedí esta mañana"):


 


    O la de Fosforito, quien resuelve valientemente la subida de tono en mitad del cante:


 


    En cuanto al remate de la soleá de Córdoba deudora de Paquirri (Paquirri 3 en Soler), las más personales son sin duda la versión de Onofre y la de Curro de Utrera:

Curro de Utrera




 


   Hay que advertir que en lugar de estos remates, hay cantaores que finalizan el cante ofreciendo la soleá de Paquirri tal cual. Suelen introducirse letras localistas y eso hace pensar que se trata de un cante cordobés, pero no es así: si se presta atención, vienen a ser los mismos que se suelen utilizar para rematar la soleá de Cádiz.

   Para terminar con la variedad de estilos, ofrecemos un estilo que habitualmente se utiliza como introducción y cuyo primer tercio recuerda a una soleá cantada por Cayetano (“El carro de mi fortuna”). La solían utilizar Pepe Lora y el Niño de la Magdalena. Hoy es frecuente en sus discípulos El Séneca y Rafael Mesa “El Guerra”, de quien es la siguiente interpretación:
 
Rafael Mesa "El Guerra"



 

   En lo que a divulgación de estos cantes se refiere, en los registros sonoros cabe destacar entre los cantaores cordobeses de la provincia, por orden cronológico, a El Sota, Curro de Utrera (ha pasado la mayor parte de su vida en Córdoba), Antonio Ranchal, José Onofre, Pedro Lavado, Luis de Córdoba, Fosforito y Rafael Mesa “El Guerra”. Grabaciones caseras de Pepe Lora y el Niño de la Magdalena han sido rescatadas para su edición en Cantaores de Córdoba. De los cantaores profesionales su mayor difusor ha sido Curro de Utrera. De entre los cantaores no profesionales que más han divulgado este cante, cabría destacar, además de a José Onofre y Navajitas, a Pepe Lora, Niño de la Magdalena, Rafael Mesa “El Guerra” y El Séneca, quienes siempre han llevado la soleá de Córdoba en sus repertorios. Finalmente, de los cantaores no cordobeses que han grabado alguna vez este cante, podemos destacar a Porrina de Badajoz, quien a decir verdad la interpretó tal vez de un modo excesivamente personal, y a Diego Clavel, quien con justo criterio la introdujo en su excelente trabajo Por soleá (2005).

   Como hemos comprobado, todas las variantes expuestas arriba son distintas entre sí. Sin embargo, hay algo que las identifica: al primer golpe de oído se aprecia que son indefectiblemente soleares de Córdoba (tal vez los musicólogos puedan dar una explicación científica más convincente de la que yo humildemente puedo ofrecer). El aire familiar de la zona entre ellas resulta palpable. Por tanto, la soleá de Córdoba existe, como Soria.